Solicitada de la Juventud Sindical a 36 años del golpe cívico militar

24 marzo, 2012 at 14:06



Solicitada de la Juventud Sindical publicada hoy en Tiempo Argentino y Crónica al cumplirse 36 años del golpe cívico-militar.

LOS GRUPOS ECONÓMICOS TAMBIÉN SON LA DICTADURA

“Deben dictarse las leyes fundamentales de Asociaciones Gremiales de Trabajadores (…) Es necesario quitar a estos organismos el poderío económico que proviene de la acumulación de riqueza, dado que, cuando este se agrega a la fuerza gremial, corrompe la función de sus dirigentes e instituye poderío político”
Jorge Rafael Videla.

“…Sentimos sobre nosotros la mirada inquietante de los trabajadores que podrían sentirse abandonados a su suerte, lo que determina nuestra decisión de colocarnos a la cabeza de la protesta que se generaliza para unificarla con la decisión de una propuesta nacional”.
Convocatoria a la Huelga del 27 de abril de 1979 hecha por la Comisión de los 25

Ante un nuevo aniversario del golpe genocida, los organismos de Derechos Humanos han definido una consigna oportuna, necesaria y quizás un poco incómoda. La desaparición física y el uso de terror para disciplinar a la sociedad en su conjunto, no fue un fin en sí mismo, sino un medio que se utilizó en beneficio de un sector y en claro prejuicio de otro. Los trabajadores, sus organizaciones gremiales y sus dirigentes más representativos fueron quienes en el corto y largo plazo mayores perjuicios han tenido.

Rodolfo Walsh escribió en su famosa carta dirigida a la Junta al cumplirse el primer aniversario del golpe: “En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar (…). Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificado de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron”.

¿Quiénes fueron los beneficiarios? En ese período aumenta la productividad de los trabajadores a pesar de que esto no se traduce de ninguna manera en un beneficio generalizado, sino que se acrecienta la concentración y extranjerización de los grupos dominantes que hasta la fecha no se ha revertido. La oligarquía diversificada desplaza a la industria como vector organizador de nuestro sistema económico y político-social, para desarticular la matriz productiva que empoderaba en forma natural a las organizaciones gremiales que habían protagonizado la resistencia desde el golpe de 1955 en adelante. El 14 de septiembre del 2010 nuestra Presidenta decía en el Luna Park: “fue el 24 de marzo de 1976 donde se vino a destruir específicamente la matriz industrial, generadora de valor agregado que había significado el primer y segundo gobierno peronista.” Esto es lo que en forma natural ubicaba a las organizaciones sindicales en posición de discutir la distribución de la riqueza.

La proclama de Videla que encabeza esta solicitada marca el punto de partida de la intervención de los sindicatos y las obras sociales. Por eso desde la Juventud Sindical insistimos en que para comprender el 24 de marzo del ’76, debemos remitirnos al modelo de país iniciado por el Movimiento Peronista bajo la conducción estratégica del general Perón el 17 de octubre de 1945. No por nostálgicos, sino para comprender los errores cometidos. Las contradicciones que en el seno del movimiento obrero se dieron en el pasado, no sólo perjudicaron a los trabajadores. El pueblo argentino en su conjunto fue el derrotado. Las pujas intestinas sólo generaron fragmentación y desmovilización hasta el 27 de abril del ’79, cuando sintetizados en Saúl Ubaldini, diversos sectores del movimiento obrero volvieron a salir a la calle y luego consolidaron la unidad en la resistencia bajo la consigna de Paz, Pan y Trabajo, acompañados y acompañando a los organismos de Derechos Humanos. Porque detrás de la desaparición forzada de personas y el robo de bebés, se encontraba el objetivo de hacer desaparecer los derechos sociales que se habían impuesto mediante la incorporación de los trabajadores a la vida política de nuestro país.

Queremos destacar también que la autoproclamada “Burguesía Nacional” prebendaria de privilegios públicos, no dudó en aliarse a las multinacionales y ser cómplices junto a ellos del plan sistemático del terrorismo de Estado. Incluso en los ’90, cuando sus intereses parecían ir a contramano, se terminaron transformando en un complemento de las mismas. Porque la única forma de que los grupos económicos puedan tener intereses congruentes con los de la Patria, es si estos están direccionados por un Estado fuerte, en función de los intereses de los trabajadores. La sustentabilidad a las empresas se la dan los trabajadores que son quienes producen sus riquezas.

Por eso los trabajadores jamás aceptamos mansamente la estabilización política del plan económico de Martínez de Hoz. En los momentos más difíciles los trabajadores fuimos cabeza de los procesos de resistencia contra la brutal redistribución regresiva del ingreso. Enfrentando la desaparición, la tortura y la persecución durante la dictadura con la centralidad del movimiento obrero y el peronismo, pero también la entrega del patrimonio nacional y la desocupación con los gobiernos de Menem y De la Rúa. Porque los intereses que algunos en forma inocente o malintencionada llaman corporativos, llevan implícito en su seno los intereses de la patria. Quizás les sea más fácil ver con buenos ojos la participación política de los trabajadores en los períodos de resistencia. Para nosotros, esa apuesta es necesaria si pretendemos un país con Justicia Social Plena. El lema de “primero la Patria, luego el movimiento y por último los hombres”, nos obliga justamente a pensar la política como herramienta de cambio de la que deben participar los trabajadores organizados.

Ese fue el profundo significado de la política de Derechos Humanos iniciada el 25 de mayo del 2003, que nos encuentra hoy peleando por lo mismos objetivos que en el pasado y que nos obligan como trabajadores organizados a continuar nuestro camino político. Esa es la razón por la que hace dos años esta Juventud Sindical nació un 24 de marzo y hoy nos encuentra nuevamente junto a los organismos de Derechos Humanos enarbolando la misma consigna y responsabilizando a quienes también fueron parte del terror.


LOS GRUPOS ECONÓMICOS TAMBIÉN FUERON LA DICTADURA
¡JUICIO Y CASTIGO YA!