¿Por qué deducir los gastos asociados al pago del alquiler del impuesto a las ganancias?

22 abril, 2014 at 19:12

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El pasado 8 de abril el diputado nacional Facundo Moyano volvió a presentar un proyecto de ley que busca incorporar los alquileres de vivienda única y familiar a las deducciones admitidas del Impuesto a las Ganancias. Este proyecto (N° 2158-D-2014) ya había sido presentado el 28 de noviembre del 2012, y girado a la comisión de Presupuesto y Hacienda presidida por el diputado Roberto Feletti. Esta comisión, conformada con amplia mayoría oficialista, se negó en forma sistemática a tratarlo, a pesar de la clara injusticia que la estructura del impuesto a las ganancias comete con las familias que no disponen de una vivienda propia.

La vivienda es una necesidad fundamental que permite a los trabajadores y sus familias acceder a la ciudad y a todos los bienes y servicios que ésta provee. Si bien históricamente la clase trabajadora ha tenido dificultades para acceder a la vivienda en las grandes ciudades, en la actualidad el crecimiento del valor de las propiedades, el contexto inflacionario que dificulta el ahorro, y la ausencia de créditos hipotecarios accesibles a los sectores de menores ingresos, son algunos de los factores que hacen del techo propio una realidad cada vez más lejana, incluso para trabajadores con empleos estables, salarios dignos y capacidad de ahorro.

Entre los censos de 2001 y 2010, la proporción de hogares que alquilan su vivienda se incrementó del 11,1% al 16,1% en todo el país, y del 22,2% al 29,9% en la Ciudad de Buenos Aires. Este aumento se dio en desmedro de los hogares propietarios, que vieron disminuir su participación en el total de hogares del 67,6% al 56,4% en la Ciudad de Buenos Aires.

La política económica del gobierno ha profundizado los factores que favorecen esa desigualdad. El intento de pesificación del mercado inmobiliario produjo un aumento del precio de las propiedades en pesos acrecentado por la devaluación. De la misma forma la suba de la tasa de interés que dictó el Banco Central en los últimos meses terminó de extinguir las posibilidades de que un trabajador acceda a un crédito hipotecario. Con el aumento de los precios de las propiedades se consolidó el capital rentista al tiempo que se hizo más difícil para un inquilino soñar con el techo propio.

El aumento de la demanda de viviendas en alquiler incentivó el incremento de las locaciones urbanas. De acuerdo a la consultora Reporte Inmobiliario, el valor promedio del alquiler para un departamento de tres ambientes en la ciudad de Buenos Aires aumentó un 480% entre 2002 y 2012. A su vez, de acuerdo a la Dirección General de Estadística y Censos de la ciudad de Buenos Aires, el precio promedio del metro cuadrado de los departamentos se incrementó un 329%.

Para quienes no poseen una vivienda propia, el alquiler constituye un gasto vital e insoslayable, que hace al mantenimiento de niveles de vida dignos. Actualmente, el contribuyente no propietario paga más por impuesto a las ganancias que un trabajador que percibe idéntico salario pero que es propietario de la vivienda que habita, toda vez que el primero no dispone de una porción del ingreso que puede alcanzar al 40% de su salario. La ausencia de tal posibilidad resulta aun más incomprensible si se tiene en consideración que la ley de ganancias admite la deducción de los gastos asociados al servicio doméstico, que responde a una necesidad secundaria frente a la importancia de un techo.

Al mismo tiempo, esta medida incentivará la regularización de contratos de locación informales, e incrementará la recaudación en la primera categoría, reduciendo los efectos que esta ley podría tener en términos de recaudación fiscal.

Por último, al reconocerse un monto fijo máximo deducible, esta medida tendrá un impacto mayor en los sectores de menores ingresos, que son quienes destinan una proporción mayor de su salario al pago del alquiler, y quienes vuelcan todo ingreso adicional al consumo. El incremento en el poder adquisitivo experimentado por estos sectores no sólo favorecerá la recaudación en concepto de IVA, lo que disminuirá las consecuencias en la recaudación de la aplicación de esta ley, sino que impulsará el crecimiento del mercado interno y de la economía en su conjunto.

Vemos con beneplácito que esta iniciativa que hace rato intentamos que tenga tratamiento, vaya ganando espacio en la agenda pública y el apoyo de otros diputados. Por eso mismo también queremos destacar otros proyectos también presentados que intentan generar reglas más equilibradas en el mercado inmobiliario, para frenar la concentración y el lucro excesivo, en un sector que debería priorizar el valor social de la propiedad.

Invitamos por lo expuesto al resto de los diputados y al público en general al revisar el proyecto de regulación de alquileres, el de plusvalías urbanas, el de propiedades ociosas y el de vivienda suntuosa que también se encuentran sin tratamiento.