“La herencia neoliberal es la desigualdad en el mundo del trabajo”

25 abril, 2011 at 13:59

Cinco dirigentes gremiales debaten sobre el nuevo sindicalismo

Referentes de las organizaciones sindicales de izquierda y de la moyanista Juventud Sindical analizaron con Tiempo Argentino la problemática del movimiento obrero y su renovación.

El fotógrafo les propone que posen en fila, sobre la vereda: ellos se prestan con cierto desgano. Los cinco se apoyan contra una medianera de la calle Uriarte, en pleno Palermo, mientras las vecinas los observan, no sin cierta curiosidad. La imagen resultante hace pensar en aquella postal entre divertida y proletaria de los desocupados de la película Full Monty (“Todo o nada”) que probaban suerte como strippers. Pero esta foto no reúne a cinco trabajadores en la mala, resignados a lo que sea con tal de enfrentar el desempleo. Esta vez los protagonistas son cinco dirigentes sindicales menores de 45 años –con alguna que otra excepción–, que con sus diferencias políticas expresan la renovación que en los últimos años está viviendo el movimiento obrero.

Roberto “Beto” Pianelli es secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP). Rubén “Pollo” Sobrero dirige el cuerpo de delegados de la línea ex Sarmiento y encabeza la oposición a José Pedraza en la Unión Ferroviaria. Federico Sánchez forma parte de la conducción del Sindicato Único de Trabajadores de Peajes y Afines (SUTPA), además es responsable de organización de la Juventud Sindical. Hernán Escudero es secretario adjunto de SADOP (docentes privados) mientras que Cristian Oliva, quien comenzó su actividad gremial siendo empleado en La Serenísima, es secretario adjunto de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA).

Los cinco gremialistas bromean sobre sus pertenencias políticas. Pianelli suele definirse “de izquierda”, Sobrero no oculta su condición de “trosko”, mientras que Sánchez, Escudero y Oliva dejan en claro que son peronistas. Los tres últimos integran la Juventud Sindical, la organización encabezada por Facundo Moyano, hijo del secretario general de la CGT. Reunidos por Tiempo Argentino para discutir el presente del movimiento obrero a días de celebrarse el Día del Trabajador, coinciden en que en la mayoría de los sindicatos se está viviendo un reverdecer de la actividad gremial.

Pianelli compara el fenómeno actual con la renovación que se produjo tras el retorno de la democracia. “No es casualidad que en los ’80, dentro de las estructuras sindicales que habían sido colaboracionistas en la dictadura, haya habido una gran renovación sindical. Y ahora está sucediendo algo parecido con las organizaciones sindicales que tuvieron una política activa a favor del neoliberalismo. Se empiezan a expresar fenómenos nuevos, de jóvenes que empiezan a retomar las actividades sindicales”, analiza el secretario general de los metrodelegados.

Los tres miembros de la Juventud Sindical concuerdan con que hay un contexto distinto, en el que hay “más participación política” de los trabajadores, aunque aclaran que eso no debe ser interpretado como la prueba de que está surgiendo “un nuevo sindicalismo”. “No hay viejo o nuevo sindicalismo. Hay un sindicalismo amarillo, patronal, traidor, y hay un sindicalismo que defiende los intereses de los trabajadores. Así fue siempre. Lo que sí hay hoy es más participación política. Y cada vez se acercan más compañeros interesados en participar”, subraya Sánchez.

A la hora de las coincidencias, los gremialistas acuerdan en que el problema más grave con el que deben lidiar es la herencia cultural que produjo el neoliberalismo: la ruptura de los lazos de solidaridad entre los trabajadores. Esa herencia cultural se manifiesta con toda su crudeza al toparse con las desigualdades que subsisten dentro del mundo del trabajo. Los delegados describen cómo impacta dentro de sus actividades la coexistencia entre trabajadores de planta y trabajadores tercerizados o precarizados.

“Nosotros tenemos una pelea horrible dentro del gremio: los efectivos miran con recelo a los tercerizados. Los miran con recelo porque opinan que les pueden quitar el trabajo a sus hijos. Porque en la Unión Ferroviaria hay una prioridad no escrita por medio de la cual se establece que los hijos de los afiliados tienen prioridad para ser incorporados, y eso se mantiene de generación en generación”, cuenta Sobrero. “En La Serenísima nos pasó, en el año 2002, que nos encontramos con cinco empresas tercerizadas que hacían el servicio de comedor, limpieza, seguridad y jardinería. Los compañeros veían a los trabajadores de esas tercerizadas como los que venían a robarles el trabajo. Dimos una pelea muy grande para que esos compañeros pasaran a planta permanente”, dice Oliva.

Los delegados se explayan sobre el debate que está impulsando el gobierno para que el Estado pueda incorporar a sus representantes en el directorio de las empresas con acciones de la ANSES. El tema deriva en el reclamo sobre la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias. Se trata de un derecho previsto por el artículo 14 bis de la Constitución pero al que la UIA se opone con conceptos ideológicos que parecen extrapolados de la Guerra Fría.

Escudero: –Los empresarios liberales se preocupan siempre por la presencia del Estado en cualquier sentido, salvo cuando el Estado es eficaz para ellos. En su momento no rechazaron la presencia de las AFJP en sus directorios, tampoco rechazaron la presencia de los bancos. El problema de que el Estado participe en las empresas es claro: acá hay que hacer una redistribución de la riqueza, y la riqueza no se la vamos a sacar a los más pobres, porque no la tienen. Se la tenemos que sacar a los que la tienen.

Sobrero: –Yo tengo una pequeña diferencia con cómo se maneja la plata de la ANSES. Porque la plata de la ANSES es de los trabajadores. Y nosotros no tenemos por qué salvar de la crisis a los empresarios. Yo pondría esa plata en las jubilaciones, en el 82% móvil, no la arriesgaría en las empresas, sobre todo por la calidad de empresarios piratas que tiene la Argentina.

Sánchez: –Participación en las ganancias no significa que a los trabajadores de SMATA les den a final de año un bono por 3500 pesos. Eso suma y ayuda. Pero también tiene que ver, como dijo Néstor Kirchner en La Boca el año pasado, con que los trabajadores tienen derecho a ver los libros de las empresas. ¿Cómo puede ser que en este país no haya, que lo había y Cavallo la desmanteló, una estructura institucionalizada de control de costos que dependa de la Secretaría de Comercio Interior o del Ministerio de Economía? Cuando hablamos del Mínimo no Imponible, Reforma Tributaria, proyecto de participación en las ganancias de las empresas, estamos hablando del rol del Estado.

–Cuando la administración de los fondos de las AFJP pasó al Estado, los medios hegemónicos presionaron para que esas acciones se vendieran inmediatamente.

Sánchez: –Claro. Se está debatiendo el rol del Estado. Porque si hablamos de variables macroeconómicas, este modelo es perfecto. Pero no hay que olvidar que los primeros beneficiados desde 2003 a esta parte fueron Cargill, Nidera, Bunge y Born, Techint. Luego hubo un avance indudable de la clase trabajadora con las paritarias. Los trabajadores fuimos responsables y pedimos lo que había que pedir, ni más ni menos. Pero no alcanza. Está demostrado que en este país se puede tener el 3 o 4% de desocupación y tener un 18 o 20% de trabajadores por debajo de la línea de la pobreza. Porque si vos tenés gente laburando y ganando 2000 pesos cuando tenés una canasta básica que está en 2500, 3000 o 4000 pesos, ¿de qué te vale decir “tengo un desempleo del 4%”? Nosotros contamos lo que pasa. Por todo esto, desde la CGT pensamos que lo mejor que le puede pasar a la Argentina es que la compañera presidenta se presente y sea reelecta. Para profundizar e ir por las deudas pendientes.

–¿Por qué creen que en los sectores medios sigue teniendo peso la imagen del dirigente sindical corrupto, mafioso?
Sánchez: –Lo que pasa es que cuando los trabajadores no tienen un plan político integral que contemple a la clase media, esos sectores medios se van con el enemigo. La clase media en este país cuando está mal, vota bien, y cuando está bien, vota mal.

Escudero: –Mientras más conquistas logre el movimiento obrero, los sectores dominantes van a querer desfigurar todavía más esas conquistas. Y así sucede que un periodista que abunda en adjetivos, sin ninguna noticia, simplemente la construye deformando la realidad o volcando su propia subjetividad.

Pianelli: Vuelvo con el tema del modelo sindical, porque está relacionado. Esto lo debatí con (Julio) Piumato en el programa de Aliverti. Él me decía que el actual modelo sindical (de un solo sindicato con personería gremial por actividad) es el que había permitido resistir a la Libertadora y luchar contra la dictadura. Eso es verdad de punta a punta, pero este modelo sindical también es el que garantizó los 90. El mismo modelo que fue eficaz para defender a la clase trabajadora 40 años, en diez años destruyó todo. Aclaro que con esto no estoy expresándome a favor de la multiplicidad de sindicatos ni de la libertad sindical entendida según el modelo neoliberal que fomentó la Central Latinoamericana de Trabajadores y que lo único que puede hacer es atomizar al movimiento obrero y llevarnos a modelos como el de Chile, que son siniestros. En los ’90, con el auge del sindicalismo empresario, se realizaron reformas estatutarias tras las cuales es más fácil presentarse para presidente de la Nación que postularse como delegado en algunos sindicatos. Yo preferiría que el Estado no regule cómo tengo que hacer para organizarme como trabajador. Que los trabajadores se organicen cómo quieran.

Sánchez: Eso parece dicho por Alsogaray cuando se aprobó la Ley de Asociaciones Sindicales. No me parece eso de que los trabajadores “se organicen como quieran”. ¿Cómo no va a haber regulación estatal? La Ley 23.551 plantea un cotejo de afiliados cotizantes por medio del cual, si vos tenés representatividad de verdad y tenés la gente atrás, va a llegar un momento en el que demostrando que tenés más afiliados cotizantes que la organización que ostenta la personería, vas a llegar a tenerla. El modelo sindical nació de una regulación estatal que propició esta organización. Esa es nuestra raigambre, nuestro bagaje, nuestra historia

No somos la expresión de un fenómeno coyuntural
Publicado el 25 de Abril de 2011
Por Facundo Moyano
Titular de la Juventud Sindical.

Rodolfo Walsh escribió: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.” La Juventud Sindical entonces no se propone expresión de un fenómeno coyuntural, sino continuidad de la CGT que fue artífice del peronismo en términos de participación política. Heredera de los programas de Huerta Grande y La Falda, del documento del 1 de mayo del ‘68 de la CGT de los Argentinos, de la huelga de los “25” en abril del, 79 a la última dictadura militar, de los 26 puntos de Saúl Ubaldini, y sobre todo, de la resistencia al neoliberalismo de los ‘90, que encabezó el MTA. Esas lecciones de la historia nos ubican dentro del proceso político que irrumpió el 25 de mayo de 2003 conducido por Néstor Kirchner. No por oportunismo u obsecuencia sino por convicción, es que creemos que Cristina Fernández encarna mejor que nadie el ideal de una patria donde los únicos privilegiados vuelvan a ser los niños.

Nuevo o viejo sindicalismo nos resultan palabras vacías. Buenos o malos dirigentes hubo siempre. Lo que existe es un sindicalismo amarillo en oposición a uno integral, donde el primero reduce la lucha de los trabajadores a reivindicaciones sectoriales y el segundo comprende que para garantizar la grandeza de la Nación, el movimiento obrero tiene que ser parte de las decisiones acerca del destino de nuestro país. Creemos que para profundizar el modelo y que sus beneficios les lleguen a todos los argentinos, es necesario un mayor protagonismo de los trabajadores. Por eso pedimos la participación en las ganancias extraordinarias de las empresas, en la discusión acerca de los fondos de la ANSES y de todo debate que de cara a la sociedad, entienda a la política como herramienta de cambio.

Llegó la hora de los trabajadores, dice Hugo Moyano. El viernes esto se verá en la calle en la mayor manifestación popular desde la apertura democrática hasta acá, a pesar de que algunos insistan en menospreciar la voluntad de participación política de los trabajadores, como si fuesen argentinos de segunda. Vamos a demostrar que no sólo estamos dispuestos a acompañar a nuestra presidenta en octubre, sino también a poner nuestra militancia para enfrentar a quien haya que enfrentar en la construcción de un país más equitativo.

Fuente: Tiempo Argentino