Hoy como Ayer… La lucha es la misma.

26 septiembre, 2010 at 19:03

25/09/1973 – José Ignacio Rucci – 25/09/2010

José Ignacio Rucci fue un humilde trabajador. Fue un honesto delegado de base. fue, quizás, el soldado más leal que tuvo el general Perón. El enorme cariño y admiración que se consagraban mutuamente, llevaba al general a decir que le quería como a un hijo.
José Ignacio Rucci fue todo, incluso cuando le tocó conducir el destino de la Confederación General del Trabajo mantuvo siempre la misma humildad. No hay un solo testimonio de alguien que haya tenido el privilegio de conocerlo que dude de su honestidad, de su compromiso y de su valentía.

José Ignacio Rucci fue acribillado el 25 de septiembre de 1973. Al día de la fecha no hay culpables por ese asesinato político, que acabó con la vida del líder más representativo del movimiento obrero argentino de ese entonces.

Pero lo que sí esta claro, es quienes se han beneficiado. El golpe del 24 de marzo del 76, la fragilidad democrática de los 80 y las reformas neoliberales de los 90 no hubiese sido posible sin un sistemático plan de debilitamiento del Movimiento Obrero Argentino y la desaparición física de quien estaba destinado a tener un rol protagónico en la vida política de nuestro país por décadas. El establishment mediático, intelectual y financiero tiende a menospreciar su figura. Nosotros los jóvenes trabajadores organizados, que vivimos las políticas neoliberales, la precarización laboral y la desocupación en nuestros hogares, nunca dudamos en revindicar la figura de Rucci. Fue quien supo cumplir con mayor convicción el mandato histórico de la clase trabajadora argentina, cuya relevancia ha sido sistemáticamente ninguneada.

El 7 de enero de 1972, cuando se encontraba en el gobierno la dictadura de Lanusse, el compañero Rucci declaraba: “Sufrimos las consecuencias de una política consciente y prolongada que ha producido la desnacionalización de la economía, impide su desarrollo transformador y acentúa los lazos de nuestra dependencia de los monopolios internacionales y de la oligarquía nativa, que es su cómplice. Es esa política deliberadamente trazada la que ha determinado el retroceso de la participación de los trabajadores en la distribución del ingreso nacional, en beneficio del incremento de las ganancias de los sectores antinacionales”. Al momento de su asesinato, los trabajadores
asalariados argentinos se encontraban en el record histórico de su participación en el Producto Bruto Interno, no superado hasta nuestros días. La única verdad es la realidad solía recordar Perón. Por eso el atentado contra Rucci fue un atentado contra todos los trabajadores de nuestra Patria y a favor de los intereses del antipueblo.

A 37 años del aquel hecho, aquellos que se beneficiaron con su muerte siguen manteniendo su posición de privilegio. El 10% de la población más rica de nuestro país tiene el ingreso per cápita más alto que esa misma fracción de la sociedad en los países anglosajones, mientras que la población con menores ingresos a nivel local es, a su vez, veinte veces más pobre que los estratos más bajos de los países desarrollados. Esas son las causas de la crispación que muchos, para beneficio de nuestra oligarquía, quieren atribuirle al gobierno. Con hambre y sin Justicia Social no hay paz. El conflicto de la 125 desnudo el nivel de confusión y falta de organización que tiene nuestro pueblo. No dudamos de la solidaridad y voluntad de los argentinos respecto de la distribución de la riqueza, como no dudamos acerca de en que vereda se hubiese parado el compañero
José Ignacio Rucci. Nunca junto a la Sociedad Rural que representa a la clase privilegiada con obscenos niveles de ingresos.

No hay grises en la vida política de ese patriota que supo dar su vida por los trabajadores. Por eso sabemos que José Ignacio Rucci se encontraría las 24hs militando por la obtención de la participación en las ganancias de los trabajadores, contra el mismo enemigo de siempre. La historia sigue teniendo a los mismos protagonistas.
No es casualidad que cuando el compañero Hugo Moyano, máximo líder de los trabajadores, se pone al frente de un reclamo por un derecho constitucional, salen a hablar al amparo del poder económico y mediático personajes que al no tener autoridad, ni argumentos para atacar una medida redistributiva que va en contra de sus privilegios, recurren a la mentira, a la infamia y al ataque personal.

Fueron, son y serán los enemigos del pueblo. Como atacan a nuestro líder, también ocultan la relevancia de la figura de José Ignacio Rucci y la intentan tergiversar ligándolo a intereses que nada tienen que ver con lo que él hizo en vida. Responden a la conciencia de clase histórica de nuestra oligarquía y su séquito, que muchas veces se confunde y por ver el árbol no aprecian el bosque. A 200 años del nacimiento de nuestra patria, cuando parece rediscutirse una vez más nuestra historia queremos destacar la inmensa obra de Justicia Social de este pequeño gran gigante que fue José Ignacio Rucci. A 37 años de su muerte, desde la Juventud Sindical estamos orgullosos de considerarnos sus seguidores y poner día a día más empeño en poder parecernos cada vez más a ese hombre, que siempre será una guía hacia la construcción de una Patria.

Juventud Sindical