Homenaje al embajador de Haití Jean Bierre

20 abril, 2012 at 20:05

Un grupo de compañeros de la Juventud Sindical se reunió esta mañana en la Embajada de Haití con el Ministro Consejero Jean Augustave de la hermana república para llevarle la propuesta de organizar un homenaje al embajador Jean Bierre quien, desinteresadamente, defendió al General Tanco que junto a un grupo de dirigentes gremiales, oficiales del Ejército y militantes fueron a pedir asilo político a la embajada en junio de 1956 debido a la persecución a la que eran sometidos por la Revolución Fusiladora encabezada por el dictador Pedro Eugenio Aramburu.

En ese entonces la Embajada de Haití estaba ubicada en la localidad bonaerense de Vicente López. Hasta allí llegaron este grupo de hombres que se habían rebelado contra el golpe de Estado dado contra el General Perón. Golpearon las puertas de la embajada dos días después de los fusilamientos de José León Suárez e inmediatamente el embajador Jean Bierre y su familia decidieron cobijarlos. Pero la noche del 19 de junio, cuando Bierre se había dirigido a la Cancillería argentina para inscribir a los asilados y cumplir con el protocolo, dos automóviles estacionan frente a la residencia y descienden alrededor de 20 hombres armados con pistolas y metralletas. Ingresan a la residencia violando el derecho intencional (las embajadas son parte del suelo del país que representan) y se los llevan detenidos para fusilarlos. La esposa del embajador Bierre se opone, arriesgando su propia vida, pero la soberbia y el atropello de los hombres de Aramburu es más fuerte. El general Quarante, jefe del operativo y además Jefe del Servicio de Operaciones del Estado, ordena fusilar a los “insurrectos” y los gritos de la mujer de Bierre hacen que se arrimen los vecinos y logra detener la ráfaga de disparos, con lo cual Quarante se ve obligado a secuestrar un colectivo de línea, hacer descender a los pasajeros y dirigirse hacia otro lugar con los secuestrados para luego sí ejecutarlos.

Tanco y sus compañeros ya se disponían a morir pero la señora de Bierre se comunica con las agencias de noticias para propagar no sólo la noticia de la intromisión a la soberanía de Haití sino también para dar testimonio de la atrocidad que la Fusiladora iba a cometer con este grupo de hombres desarmados que iban a ser asesinados por sus ideas políticas. Horas más tarde retorna a la embajada el señor Bierre quien se indigna frente al relato de su mujer y se dirige nuevamente a la Cancillería argentina para denunciar lo ocurrido y exigir la inmediata restitución de los secuestrados. El argumento del diplomático haitiano era: “No porque Haití sea una nación pequeña va a permitir semejante atropello. Por el contrario, los pequeños países deben ser respetados escrupulosamente por ser pequeños. Para que el derecho sea un imperativo moral y no de fuerza”. En paralelo, los secuestrados por la Fusiladora aguardaban dentro del colectivo de línea frente a los cuarteles de Palermo. Luego de la espera ingresan al cuartel, los ponen en celdas separadas, les toman declaración. Todo estaba listo para el fusilamiento del general Tanco, el teniente coronel Salinas y los coroneles Digier y González, el gremialista García, y el resto de los secuestrados. En tanto, Bierre había logrado que la Cancillería localice a los detenidos. La Fusiladora, en un acto de hipocresía, pide disculpas al gobierno de Haití por el “secuestro de asilados por civiles desconocidos” y afirma que se “castigará a los culpables”. Paradójicamente dos años después Quaranta será nombrado embajador.

“Señor embajador, aquí tiene a sus asilados” le dicen, y Bierre responde: “Muchas gracias, en nombre de América”.

Finalmente, el embajador se retira junto a los siete asilados, en dos autos fuertemente protegidos.

Por esta historia la Juventud Sindical se ha propuesto realizar un sentido homenaje al embajador Jean Bierre y su esposa por este acto heroico, desinteresado, de afecto y amor por la vida humana, que quedará para siempre grabado en el corazón del pueblo argentino y en particular de los trabajadores.