“Estamos cansados de que digan que Moyano es patotero”

24 marzo, 2011 at 15:45

Facundo Moyano, titular de la Juventud Sindical, defiende a su padre. Asegura que todo fue una “operación mediática” y que si no hubieran propuesto un paro no habrían salido en los medios. La discusión por los cargos electorales y el rol de la CGT.

Por Graciela Moreno

Después de una semana en la que la familia Moyano fue noticia de tapa de todos los medios, Facundo, uno de los 7 hijos del líder camionero y titular de la CGT, analiza el tsunami que provocó el exhorto de la fiscalía suiza y las acusaciones contra su padre. Con 26 años, dirige el Sindicato Único de Trabajadores de Peajes y Afines (SUTPA) y está al frente de la Juventud Sindical. No les teme a las preguntas. Cuenta cómo se gestó el suspendido paro, quiénes estuvieron detrás de las “operaciones mediáticas”. Reflexiona sobre la interna en Capital Federal, admite los cargos que ambicionan, puntualiza las deudas que tiene pendiente el modelo y hasta opina de los sindicalistas procesados. En medio de la entrevista, recibe un llamado de Hugo Moyano, que le pide que se aprenda la letra del tango “Pasional”. Fanático del canto, aprovecha y lo ensaya, grabador mediante, desde su oficina en el barrio de Boedo. Confiesa que a su padre siempre le da todos los gustos.

–¿Por qué reaccionaron proponiendo un paro y movilización ante un pedido de información judicial?

–Consideramos que fue una operación mediática orquestada desde ciertos sectores, entre los que estaba el monopolio Clarín. La Justicia suiza solicita a través de un exhorto información de una cuenta bancaria a partir de recortes periodísticos. Es clara la relación entre Carla del Ponte, ex embajadora de Suiza en la Argentina, con su amigo Luis Moreno Ocampo, fiscal de La Haya y ex socio de Hugo Wortman Jofre, defensor de Héctor Magnetto en la causa Papel Prensa. Los nombres de Hugo y Pablo Moyano los indujo María Bourdín, responsable del Centro de Información Judicial de la Corte Suprema y ex empleada de Daniel Hadad. Pero no le doy tanta relevancia a la operación, no es la primera, ni será la última.

–Entonces, ¿por qué reaccionaron así?

–La medida de fuerza no fue por la operación mediática, que claramente apunta a seguir desgastando la figura y la imagen de Hugo Moyano. El objetivo era ir en desmedro del sindicalismo, para impedir y desgastar el avance hacia espacios de la política. Para entender la cuestión política, hay que hacer una lectura retrospectiva del papel de Hugo Moyano en los últimos veinte años. La convocatoria a multitudinarias marchas como la Federal en 1994, contra el FMI en el 2000 y hasta la movilización del 2009 por el Día del Trabajador. La campaña mediática no es porque sea negro, o violento, o malo como muchos dicen, ni porque se coma las eses. Es por el papel que Moyano cumplió en la historia pasada y actual.

–¿Cuáles son los principales reclamos actuales?

–Desde la CGT se plantea una serie de ejes necesarios para profundizar el modelo: mayor distribución de la riqueza; reforma tributaria; ley de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas que está en el artículo 14 bis de la Constitución; ley de entidades financieras; tercerización; mínimo no imponible, entre otros temas. Todas estas medidas que el movimiento obrero está proponiendo, avanzando sobre muchos espacios políticos, tocan intereses reales y económicos. Era esperable una reacción de los voceros de las corporaciones, de los grupos concentrados de poder, y de la oligarquía. No fue un hecho aislado. Hugo Moyano siempre está a disposición de la Justicia. Pero esto no se trata de justicia, se trata de una cuestión política. Por eso, dimos una respuesta política. Un reclamo gremial es intrínsecamente político. Si no hubiésemos planteado el paro, difícilmente hubiéramos tenido espacio en los medios para plantear nuestra posición.

–¿Cuál es la relación de Moyano y la empresa Covelia?

–Lo tendrá que comprobar la Justicia. Estamos cansados de que digan que Moyano es patotero, violento, ladrón, asesino, es todo. Hasta dicen que es un corrupto por la mafia de los medicamentos. El Gobierno tiene medios para desmentir o contrarrestar los avances del monopolio o de los medios de comunicación en general. Nosotros como sindicalismo no tenemos nada, por eso tuvimos que hacer lo que hicimos el viernes pasado. Hasta se puso en duda la muerte de la mujer de mi hermano Pablo. Lo ningunea el progresismo, Pino Solanas y hasta Felipe Pigna. Pero Hugo Moyano es un factor de poder, porque tiene el acompañamiento de todos los trabajadores.

–¿Se sintieron apoyados por el resto del sindicalismo?

–En la CGT, ningún secretario gremial o dirigente dejó de apoyar las medidas. Desde la UOCRA, SMATA, Unión Ferroviaria, CATT, dentro del sindicalismo, el acompañamiento fue total.

–¿Y desde el Gobierno?

–En el Gobierno, por ahí, no se expresó un acompañamiento explícito. Tampoco estábamos desesperados por escuchar a algún funcionario del Gobierno. Creo que claramente evaluaban que la medida de fuerza iba a significar un perjuicio. El solo hecho de que paren los camiones significa un desbarajuste. Nosotros también evaluamos eso, pero tenemos la libertad de hacerlo y no es ilegal. ¿Quién dijo que una huelga tiene que ser estrictamente por una cuestión gremial? Los trabajadores también pueden expresarse, ¿o ahora también vamos a limitar a los trabajadores el poder expresarse por una cuestión política que habla de sus intereses? El movimiento obrero es factor de poder y tiene la libertad de expresarse.

–Pero la lectura era que este paro podría haber perjudicado a la Presidenta.

–Son interpretaciones que respeto, pero no comparto. Si se llegaba a una medida de fuerza era justamente para defender el modelo. Y si defendemos el modelo, defendemos a quien lo encarna que es Cristina Fernández de Kirchner. No se puede entender este modelo sin el protagonismo del movimiento obrero. Este es un gobierno nacional y popular que recuperó en gran parte la dignidad de los trabajadores, y el sujeto social más importante del modelo es el trabajador.

–Repiten cada vez más que los trabajadores quieren llegar al poder y hasta se menciona el nombre de Héctor Recalde como candidato a vicepresidente.

–En algún sentido, los trabajadores hoy son parte del poder en esta coyuntura. Aunque todavía falta mucho y hay muchas asignaturas pendientes. A medida que se den, el trabajador naturalmente avanzará hacia el poder. Lo de Recalde fue una operación mediática. Por supuesto que el movimiento obrero tiene aspiraciones de tener hombres en la política o en lugares estratégicos del Estado. Hablamos de un hombre que provenga del movimiento obrero, de extracción sindical, de un Lula argentino.

–¿Qué espacios se imaginan que tendrán en las listas de las próximas elecciones?

–Creo que el trabajador tiene que ocupar muchos espacios, si este proceso tiene al trabajador como protagonista y es un proceso que se tiene que profundizar. No podemos tener a los trabajadores afuera de la política. Queremos todos los puestos, desde una concejalía hasta una diputación, una senaduría.

–¿Vicegobernador o vicepresidente?

–Hoy si estuviera el candidato te diría que hasta el presidente. Pero hoy la única candidata que puede expresar el proyecto nacional es Cristina, no hay otra, es la conductora del movimiento nacional y ahí no hay discusión; después de ahí, todo. El movimiento obrero tampoco tiene hoy una figura de vice, quizá mañana sí. Te diré en el 2014, ojalá se pueda seguir profundizando el modelo. A los trabajadores en su mayoría no les ha llegado la justicia social, si no, no hablaríamos de un 34 por ciento de trabajo en negro; si no, no habría tantas asignaciones universales por hijo. Si no, no estaríamos hablando de pobreza. Claramente estamos en el camino correcto, pero no se puede soslayar una realidad.

–¿Qué opina de la inflación?

–Es una cuestión que sufren los trabajadores, fundamentalmente. El mínimo no imponible no tiene que existir. No puede haber un impuesto al trabajo. En el sindicato de peajes discutiremos salarios en junio, reclamaremos la inflación real entre un 28 a un 30 por ciento. Hay que sacarle al sector que evade. Hay que cambiar el sistema de autodeclaración de ganancias que tienen las empresas.

–¿Le preocupan las causas judiciales?

–En nada, a Moyano ni siquiera se lo cito a indagatoria.

–¿Cómo evalúa lo que les pasó a Juan José Zanola y a José Pedraza?

–Lo de Pedraza es una cuestión diferente, lo tiene que resolver la Justicia. En lo de Gerónimo Venegas la Justicia actuó con una celeridad llamativa, por eso la CGT se expresó en la forma que se expresó. Lo metieron preso, sin siquiera indagarlo. Y que quede claro que yo no estoy defendiendo a Venegas. Si me preguntás, la situación de los trabajadores de la actividad que representa el dirigente habla del dirigente.

–¿Y qué opina de Zanola? ¿Por qué la CGT no se expresó?

–No conozco el caso Zanola. Si la CGT no se expresó, por algo será. Entonces yo no me expreso, si no, estoy siendo inorgánico (sonríe).

–¿Por qué apoyan la candidatura de Amado Boudou en Capital Federal?

–Porque todos los ministros de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo, todos fueron odiados. El único amado es Boudou (larga una carcajada y pide poner la frase).

–Y en la provincia de Buenos Aires, ¿también está fanatizado por Daniel Scioli?

–Es el candidato natural. Cuando tuvo que ser candidato testimonial lo fue, es un tipo leal al proyecto. Lo pueden criticar, pero es así.

–¿Por qué están tan enojados con los periodistas?

–Hay muchos periodistas que son más papistas que el papa y se van al otro extremo. Se habla de contradicciones que no existen. Me enoja el ninguneo, eso de levantar a la juventud que es un actor político fundamental, pero no hay que dejar de reconocer que el sujeto social es el trabajador. El acto de la cancha de Huracán fue una fiesta, llevamos 11.000 compañeros de la Juventud Sindical y algunos medios ni nos mencionaron. Sí mencionaban que no estuvo Hugo Moyano, que no fue por problemas de salud, estaba engripado. Pero para nosotros no existen dudas, la mejor candidata es Cristina.