CLARÍN, EL GRAN PATOTERO ARGENTINO

16 diciembre, 2010 at 1:47

Luego de 4 días de huelga de hambre y de estar encadenados en los portones de Distribuidora Grafica Rioplatense (propiedad del GRUPO CLARÍN), los 5 delegados de la Federación Grafica Bonaerense despedidos arbitrariamente por el monopolio junto con 119 compañeros de trabajo en el 2004, continúan con la medida de fuerza. Varias veces al día son revisados por el SAME, y más allá de bajones de presión por el calor, el estado de salud de los compañeros es bueno.

La moral se mantiene más que alta entre los trabajadores de la distribuidora como así también de los compañeros de la Juventud Sindical, quienes desde el día martes nos solidarizamos con esta lucha. En oposición a esta serenidad para encarar un conflicto con un enemigo tan grande, la corporación mediática ya dio muestra de su desesperación el anochecer del día miércoles 15, cuando mostró su verdadera cara de odio, violencia y autoritarismo. Mientras los compañeros se preparaban para pasar otra noche, la gerencia de la empresa amedrentó a los trabajadores que se encontraban en el establecimiento mediante una patota de civil, patovicas armados que ingresaron con el fin de romper la huelga para que salga a distribución las diferentes publicaciones del monopolio.

Se amedrentó a todo el personal en general, y se tomaron un particular ensañamiento con los actuales delegados de la planta, quienes fueron encerrados en una habitación a merced de los insultos y empujones de varios matones a sueldo de Clarín. Por este hecho uno de los compañeros tuvo que ser atendido por los médicos debido a un shock nervioso.

Hoy como ayer, el grupo Clarín al ver peligrar sus intereses, al ver como los trabajadores se organizan legal y legítimamente en sus establecimientos de trabajo, apela a la violencia, a la patota. Como ya no alcanza el desprestigio mediático y el silenciamiento a los trabajadores, usa la violencia física directa, cobarde y ruin. Cercano en el tiempo y eslabón anterior a este conflicto son los despidos arbitrarios a cientos de compañeros solo por querer organizarse. Mas atrás en el tiempo pero imborrable en la memoria del pueblo trabajador está la complicidad explicita, demostrada y documentada del Grupo Clarín con la dictadura militar genocida que le costó la vida a 30.000 compañeros.

Es por todo lo expuesto que la Juventud Sindical repudía los hechos de violencia suscitados en la planta “DGR” del barrio de Nueva Pompeya cometidos por la fuerza de choque del grupo Clarín, se solidariza profundamente con esta lucha no solo en los discurso sino en los hechos, e insta a todos los argentinos de buena voluntad a hacer carne de este reclamo. O vencen los trabajadores organizados o triunfa la mentira, el odio de clase, la violencia. Su desesperación es muestra de lo correcto de esta lucha. La Juventud Sindical, como nos enseñó el compañero Hugo Moyano, sabe que LA UNICA LUCHA QUE SE PIERDE ES LA QUE SE ABANDONA