A 10 años de la caída del régimen neoliberal

19 diciembre, 2011 at 19:08

Hoy se cumplen 10 años de la caída del régimen neoliberal en la Argentina, el fin de uno de los períodos más dolorosos que vivió nuestro país. Quizás se pueda plantear como punto de inicio de la noche neoliberal el 24 de marzo de 1976, cuando a través de un plan genocida se aniquiló físicamente a 30.000 compañeros para desarmar la Argentina industrial que tenía a los trabajadores peronistas como protagonistas. Así, se introdujo en nuestra patria la economía financiera, la especulación, y se destruyó el Estado peronista que tanta felicidad había generado en nuestro pueblo.

Los 39 muertos que significaron la salida en helicóptero del ex presidente radical Fernando De la Rúa, ante un país en rebelión y una Plaza de Mayo furiosa por el Estado de Sitio y las medidas de ajuste dictadas por el Fondo Monetario Internacional que el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, implementó, fueron la culminación de esta etapa trágica que comenzó con la dictadura genocida, siguió con la democracia condicionada del Alfonsinismo, el intento de vaciamiento ideológico del menemismo y acabó con el “progresismo” de la Alianza entre el FREPASO y la UCR, es decir, Fernando De la Rúa-Cacho Álvarez.

Los días del 19 y 20 de diciembre marcaron a fuego a nuestra generación, los que hoy somos jóvenes trabajadores, y en aquellos oscuros días neoliberales veíamos cómo en nuestras casas faltaba la comida, o nuestros padres se quedaban sin trabajo o cómo nuestros barrios se fueron degradando cada vez más. El país pedía prestado y nosotros pedíamos fiado.

La lucha de la Comisión Nacional de los 25 durante de la dictadura, la de la CGT Brasil encabezada por Saúl Ubaldini en los últimos años de la dictadura y el alfonsinismo, la de la CGT Azopardo (Ubaldini) y la del MTA conducido por Hugo Moyano durante el menemismo, tuvo su continuidad en la CGT Disidente encabezada por Moyano durante el gobierno de la Alianza, que a poco de asumir haría un impuestazo que afectó a los sectores medios y rebajaría salarios. Asimismo, tal como se fue la Alianza, a dos días de haber asumido, el gobierno de De la Rúa-Álvarez asesinó a dos trabajadores en Corrientes. El 16 de marzo del 2000 Moyano asume como secretario general de la CGT Disidente (la CGT Oficial tenía como secretario general a Rodolfo Daer) y ese mismo día denuncia que el gobierno de De la Rúa había mandado a coimear a los senadores para que aprueben la Ley de Flexibilización Laboral, lo que gracias a Hugo Moyano hoy es conocido como “la Banelco”. El 19 de abril Moyano convoca a una manifestación nocturna al Congreso, donde se aprobaría la injusta ley, y los senadores deciden posponer la sesión y el gobierno ordena reprimir brutalmente a los trabajadores. El saldo: 37 heridos y 48 trabajadores detenidos.

Finalmente el 26 de abril el Senado aprobó la vergonzosa Ley de Reforma Laboral. En consecuencia, el 5 de mayo del 2000 Moyano desde la CGT Disidente llamó a la primera huelga general, la cual fue apoyada por la CTA y la CCC. El 31 de mayo Moyano convocó a la más grande movilización contra el FMI a Plaza de Mayo, a la que se sumó la CTA y numerosos dirigentes políticos de todas las vertientes del campo nacional y popular. El 9 de junio hubo otra huelga general, esta vez en repudio a la política económica y social en general y contra el ajuste y la desregulación de las obras sociales dispuestos por el gobierno. Esta vez adhirió la CGT Oficial, las 62 Organizaciones Peronistas y la CAME. En paralelo, la represión del gobierno aumentaba y el 10 de noviembre las fuerzas de seguridad asesinan Aníbal Verón. Esta dolorosa muerte más el anuncio de que una delegación del FMI llegaría al país para monitorear las cuentas públicas, provoca que Moyano convoque a un paro de 36 horas que se llevó a cabo los días 23 y 24 de noviembre. La CTA y la CCC se sumaron y la CGT de Daer sólo se acopló el 24. Debido a la contundencia de la huelga, la delegación del FMI suspendió la visita. En tanto, el 13 de diciembre, la CGT conducida por Moyano adhirió a la protesta de la Asociación del Personal de Organismos de Previsión Social (APOPS) en rechazo al proyecto de ley de reforma provisional y llamó a “luchar con todas las fuerzas que tenemos porque nos quieren convertir en una colonia”. Como cierre de un año ejemplar de lucha y resistencia para el movimiento obrero organizado, la CGT convocó a celebrar en Plaza de Mayo la Nochebuena del 24 de diciembre del 2000 junto a miles de argentinos empobrecidos por las políticas neoliberales. Esa jornada quedará graba en la memoria de nuestro pueblo como la “Navidad Solidaria”.

En marzo del 2001 Ricardo López Murphy reemplaza a José Luis Machinea, para atacar el déficit fiscal con una rebaja de los salarios en el sector público. A los dos días de asumir, López Murphy anunció un recorte de 2000 millones de dólares en la administración pública, que incluía un recorte del 5% a las universidades públicas. López Murphy, quien se presentó como candidato a presidente en el 2003, duró tan sólo 16 días en el cargo. El 20 de marzo asumió como ministro de Economía Domingo Cavallo, quien durante el menemismo había implementado a rajatabla los dictados del Consenso de Washington y del FMI. Ese día, en repudio a quien había aplicado cuanta medida neoliberal tenía a su alcance, Moyano convocó a una huelga general de 24 horas, que fue acompañada por la CTA y la CCC. Asimismo, se realizó una marcha de desocupados a Plaza de Mayo y en las principales ciudad del país. De espaldas al país, Cavallo anunció un recorte de 6000 millones de dólares: recortó el 13% de los salarios a los estatales y a los jubilados, e impulsó una nueva rebaja de los aportes patronales. Era el séptimo ajuste en menos de dos años de Gobierno de la Alianza. El 5 de abril la CGT conducida por Moyano declaró el estado de alerta y movilización por la crisis de la privatizada Aerolíneas Argentina, que había despedido 250 trabajadores, realizó una concentración en Plaza de Mayo y amenazó con una huelga general. Moyano llamó a no comprar productos españoles, en forma de protesta con la empresa concesionaria de Aerolíneas, y frente a la falta de respuestas el 8 de junio se concretó el paro general. El 19 de junio la CGT y la CTA realizaron otro paro general en repudio a la rebaja salarial a los estatales y jubilados.

El panorama era trágico. El desempleo cada vez era mayor y la pobreza se diseminaba por todo el territorio nacional. Los piquetes se multiplicaban en el conurbano bonaerense y los sectores medios cada vez más enfurecidos unían sus reclamos a los del movimiento obrero organizado. El 29 de agosto, las dos CGT, la conducida por Moyano y la que lideraba Daer, realizaron un acto en Plaza de Mayo donde cientos de miles de trabajadores expresaron su rechazo a un gobierno que había decidido acabar con las pocas conquistas que a esa altura le quedaba al movimiento obrero. El 13 de diciembre la CGT conducida por Moyano convocó a una nueva huelga general a la que se sumaron la CGT de Daer, la CTA, la CCC y los partidos de izquierda, para exigir la renuncia de Cavallo y en contra de las medidas económicas que imponían una mayor bancarización de la economía al tiempo que impedía a los trabajadores retirar de los bancos los salarios y los depósitos. Con movilizaciones en todo el país, la huelga tuvo en todo el territorio nacional un alto grado de acatamiento, lo cual anunciaba el principio del fin.

El país era una olla de presión. La dos CGT y la CTA planificaron un paro general para el 20 de diciembre, pero se produjo una rebelión popular que se extendió por todo el país y tuvo su epicentro en la Plaza de Mayo. Saqueos a supermercados y almacenes, piquetes, protestas de todo tipo se produjeron en todo el conurbano bonaerense. Los medios de comunicación hegemónicos resaltaban las protestas de la capital como “autoconvocados exigiendo por sus ahorros”, mientras que señalaban a los que vivían en el conurbano como “negros saqueadores”.

El gobierno reprimió, hubo 39 muertos y De la Rúa se tuvo que escapar por los techos de la Casa de Gobierno. Vinieron Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Caamaño para tratar de transitar la crisis institucional en la que se había sumergido nuestro país. Luego fue el turno de Eduardo Duhalde, quien devaluó la moneda, terminó con la Ley de Convertibilidad, pesificó los depósitos bancarios en moneda extranjera y repartió planes sociales para atenuar los efectos de la crisis en la que las políticas neoliberales habían sumergido a nuestro pueblo.

Cuando muchos miraban para el costado o se refugiaban desde el “progresismo” en la crítica al peronismo por haber contenido en su seno al menemismo, no recayeron en que la Alianza era la continuidad del régimen neoliberal iniciado en nuestro país en 1976 y que recién culminaría el 25 de mayo del 2003 cuando asumiera el compañero Néstor Kirchner.