4º Análisis de Coyuntura

21 agosto, 2012 at 20:47

Como dijimos en la primera edición, debido a la cantidad de información y la intensidad con que ésta se renueva, como así también a la confusión que muchas veces intentan instalar los medios de comunicación en general, que en ningún caso ya sean oficialistas u opositores reflejan lo que expresamos, hemos decidido realizar un Análisis de Coyuntura para esclarecer nuestra posición sobre cada uno de los grandes temas nacionales y darla a conocer. Esta es una herramienta de militancia para la reflexión y el debate, donde a partir de la información objetiva interpretamos la realidad desde nuestra mirada para de esta forma contribuir en la formación de cada uno de los compañeros. ¡Difundilo!

En esta oportunidad los temas que elegimos tratar para profundizar el debate son los siguientes:

– Caída del crecimiento económico y negociaciones paritarias

– El Peronismo debe ser Kirchnerismo crítico, por todo lo que falta

– Lo estructural del problema con el pago de los aguinaldos en la provincia de Bs As

– ¿Cuál es el rumbo del Modelo?

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4° Análisis de Coyuntura

20 de agosto de 2012

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“Nos dijeron repetidas veces que primero hay que hacer crecer la economía y que sólo después se puede redistribuir la riqueza. Nosotros demostramos lo contrario: hay que redistribuir la riqueza para que la economía crezca”

Luiz Inácio Lula da Silva

Caída del crecimiento económico y negociaciones paritarias

La imposibilidad del Ejecutivo de recibir la más mínima crítica en un contexto en donde los medios de comunicación son rotulados desde sus posicionamientos, dificulta emitir un análisis político con un sentido constructivo, sin ser prejuzgados. Si bien ningún medio puede preciarse de no tener objetivos políticos atados a sus negocios, los datos de la economía deberían ser presentados para reforzar argumentos que permitan un debate enriquecedor y sin arrastrar a lugares de antagonismos irreductibles. Un ejemplo de esto es lo que sucede con YPF. Los medios oficialistas mostraron el ingreso del multimillonario mexicano Slim a la empresa, como el de un inversor. En verdad el magnate mexicano que amasó su fortuna a partir de lucrar con la Salud, compró acciones a precios irrisorios para especular en el mercado financiero con la deuda impaga del Grupo Petersen de Eskenazi. No realizó inversiones productivas, sino que como los fondos buitres compró barato para vender caro. Del otro lado del mostrador se intenta deslegitimar la firma de importantes convenios con PDVSA, apelando a sinsentidos que se basan en una serie de prejuicios contra el presidente Hugo Chavez, omitiendo que dicha empresa es una de las mayores proveedoras de combustibles de Latinoamérica con la que negocian desde Cuba a EEUU, y cuyos intereses geopolíticos son complementarios con los de nuestro país.

En el medio de las visiones simplistas acerca del futuro de YPF se encuentran miles de trabajadores. Recordemos que en el 2007 el banquero Eskenazi ingresó a la empresa sin poner un peso y con créditos internacionales, a costa de lo que iba a ganar con nuestros recursos naturales. En ese sencillo mecanismo por el cual compraba el 25% de una de las empresas más importantes de nuestro país sin poner un centavo, se priorizó el negocio financiero del grupo Petersen antes que la inversión productiva necesaria para lograr el autoabastecimiento. Por eso no es justo que los trabajadores pierdan un solo centavo de su poder adquisitivo por consecuencia del lucro y la falta de capacidad de las multinacionales y algunos “empresarios nacionales”, que llevaron al desguace de la empresa durante tantos años. Sobre todo cuando las organizaciones de los trabajadores venían denunciando esta situación desde hace varios años.

De allí la importancia de que la crítica sea propositiva. La profundización de cualquier debate intenta ser una suma, sobre todo en el actual contexto económico en donde la baja en el ritmo de crecimiento de nuestro país debe ponernos en alerta. No debemos perder lo poco que hemos recuperado en estos años, cuando hay muchos que se han enriquecido en forma desmesurada.

En primer lugar este año se crecerá. Tenemos una economía robusta como se demostró en el último pago de los BODEN 2012 y la baja incidencia de la deuda en nuestra economía, que demuestran el grado de independencia económica alcanzado. Por eso los trabajadores no deben resignar poder adquisitivo. En nombre de la recesión y los temores que llegan de Europa, algunos intentan disciplinar para moderar las demandas salariales. Con explicaciones acerca de la “crisis internacional” aparecen discursos pseudo empresariales y anti sindicales, que intentan aprovechar la situación para ajustar por la parte más delgada. Si bien es real que la economía se ha enfriado, de ninguna manera los trabajadores deben cargar con los costos. Desde la Juventud Sindical hemos observado el desarrollo de las paritarias con gran preocupación. El promedio que se logró no ha sido auspicioso por varias circunstancias:

• El Mínimo No Imponible funciona como techo para muchísimos convenios que en la práctica han obtenido un porcentaje, pero que lo achica por el retraso de la cuarta categoría y las alícuotas. Lo que se consigue en una negociación se pierde a partir del achatamiento de las escalas.
• El fracaso de las anunciadas comisiones del gobierno que iban a controlar la productividad de las empresas para acompañar las negociaciones, puso en evidencia que durante estos años los dirigentes sindicales fueron responsables en el sostenimiento del Modelo Productivo. Pero el discurso oficial respecto de las paritarias envalentonó en las negociaciones a la parte del capital, quitándole margen a los sindicatos.
• A la hora de pelear por la distribución del ingreso, la incidencia del gobierno en la interna de la CGT es excluyente por tener en frente a las empresas privadas. La intromisión del gobierno en la interna sindical ha debilitado a todas las organizaciones gremiales. (este tema lo desarrollaremos más adelante).
• El discurso anti sindical del gobierno fue utilizado quirúrgicamente para contener los reclamos salariales. Primero con los docentes en marzo, luego al cierre de la paritaria de la UOM y llegó al ridículo de someter al Secretario General de la CGT a una denuncia penal por parte del Ministro del Interior, por un paro en una rama del Sindicato de Camioneros. No conforme con ello, aumentó la presión política sobre la justicia, acusándolo a Moyano de opositor con la causa abierta. Resulta difícil entender que en un gobierno nacional y popular el discurso antisindical se articulé en derredor de la figura de Hugo Moyano, quien representa el mejor sindicalismo peronista por su grado de autonomía, capacidad de gestión que se refleja en las condiciones de vida de los afiliados, federalización, renovación de cuadros intermedios y por ser un gremio fuerte, unido y organizado que es la mejor garantía de las conquistas obtenidas del 2003 en adelante.
• Es mucho lo que se ha hecho desde el 2003 en adelante, pero es necesario remarcar que es aún más lo que falta. Solo el salario real de los trabajadores formales ha logrado pasar la línea de lo que se ganaba en el 2001, peor momento de la crisis. Por eso exigimos. En esa realidad se intenta contener los reclamos salariales.
• Hay sindicatos que tienen las paritarias vencidas hace meses (ferroviarios, aeronáuticos y AEFIP por ejemplo) ¿Cuál es la perspectiva para los trabajadores informales que son un 35% según el Ministerio? Sin organizaciones sindicales ni poder de negociación, la estrategia del gobierno de contener las paritarias dividiendo, tiene a todos los trabajadores como damnificados: sindicalizados, no registrados e incluso desocupados. La división discursiva que propone el gobierno y a la que muchos dirigentes sindicales se prestan por miedo, es aún más grave para los trabajadores que no están agremiados. Quienes han generado los récords históricos de fuga de divisas y son los responsables directos de la pobreza e indigencia en nuestro país, no son los trabajadores mejores pagos sino las empresas multinacionales que han concentrado y extranjerizado nuestra economía desde el 2003. Por eso cuando se habla de trabajadores privilegiados y se los opone a los que menos ganan se genera una falsa oposición dentro del universo de los asalariados. La desigualdad no la producen los trabajadores sino los sectores empresarios que obtienen ganancias altísimas y que el Estado debe regular controlando y legislando en favor de los humildes. Es por ese camino que el modelo se profundiza. Una economía con ganadores tan nítidos debe pensarse en función de generar un reparto de la riqueza más equilibrado. No se trata de pelearnos entre trabajadores para disputar la porción de la torta que nos toca, sino de construir la correlación de fuerza que fuerce un reparto más justo del excedente que no se ha tocado en los últimos 36 años.
• El año pasado una de las paritarias más bajas fue la de los trabajadores que cobran el Salario Mínimo Vital y Móvil. Al Consejo del Salario llegaron la CTA y la CGT exigiendo un aumento del 40%, que significaba un salario bruto de $ 2600. Por la presión del gobierno se acordó un 25% (cuando el promedio fue de un 27.5%) que significó $2300 bruto con el compromiso asumido por parte del gobierno de volver a reunirse para discutir la suba del tope a las Asignaciones Familiares (suma fija que permitiría a los trabajadores con salarios bajos e hijos elevar su poder adquisitivo en forma significativa). El compromiso no se cumplió y se subieron los topes por decreto un 8,33%, dejando a cada vez más hijos de trabajadores sin percibir Asignación. Quien más presión ejerció en favor de los que menos ganan, fue Hugo Moyano como relataron todos los diarios de aquel momento.
• Es evidente el poder de “disciplinador social” tanto del desempleo, como del empleo informal. Sin posibilidad de conseguir trabajo, se soportan todo tipo de imposiciones y se genera un mercado laboral precario. Por esto es ridículo pretender que las organizaciones gremiales no luchan contra la precarización, porque su margen de negociación salarial se encuentra íntimamente ligado a los números de desocupación y empleo informal.

El gran problema de las paritarias sigue siendo la inflación. Esa es la manera privilegiada en que los empresarios logran incrementar sus ganancias y donde lo que se consigue en una mesa de negociación, se pierde en el supermercado. Desde sectores políticos conservadores se le cuestiona la inflación al gobierno con la intención de imponer planes de ajuste y restricción del consumo y olvidan decir que el período de mayor recuperación del salario (del 2003 al 2006) fue el de menor inflación. Para los trabajadores el poder adquisitivo es la forma de alimentar el modelo fortaleciendo el mercado interno y generando independencia económica como por ejemplo veremos más abajo respecto de la industria automotriz. La crisis en Europa, lejos de servir de espantapájaros para los justos reclamos de los trabajadores, debe interpretarse en forma inversa, como la constatación de que el ajuste solo agrava la enfermedad. En palabras de Lula: “Nos dijeron repetidas veces que primero hay que hacer crecer la economía y que sólo después se puede redistribuir la riqueza. Nosotros demostramos lo contrario: hay que redistribuir la riqueza para que la economía crezca”.

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El Peronismo debe ser Kirchnerismo crítico, por todo lo que falta

El vaso medio vacío: Las consecuencias de la crisis financiera internacional se pueden sentir en nuestro país a partir de dos problemas puntuales: el fin de los superávit gemelos y la desaceleración de la economía brasilera. Para comprender mejor estos procesos los llevaremos a las consecuencias directas que estos generan en los trabajadores.

Los superávit gemelos (comercial y fiscal) daban cuenta de que lo que se producía en nuestro país alcanzaba para pagar las importaciones y los bonos de deuda, es decir balanza comercial positiva (lo que vendemos menos lo que compramos en el mercado internacional) y en las cuentas fiscales (lo que recauda el estado, menos lo que gasta). Estos números venían preocupando al gobierno desde finales del año pasado luego de la elección. El cepo a la compra de moneda extranjera fue la primera señal. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central o la nacionalización de YPF demostraron el buen tino del gobierno. El vencimiento de los BODEN 2012 obligaba a buscar liquidez y cuidar las divisas extranjeras del Banco Central, por lo que se llevó adelante una política de reducción de subsidios a veces un tanto apresurada. En ese marco se intentaron las renuncias a los subsidios, la descentralización del transporte en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, el retraso en la suba del MNI y la reducción de Obra pública, etc. Todas medidas que requieren un análisis fino, en donde debemos comenzar por resaltar la falta de control con que el Estado ha otorgado subsidios antes de esto, sin percibir que eso iba en contra de la sustentabilidad de los superávits gemelos. La tragedia de Once dejó en evidencia esta situación. El transporte público se encuentra aún en peores condiciones que en los 90, a pesar del dinero que llevamos invirtiendo en el sector. La ley de Emergencia Económica sancionada por Duhalde a pedido de las empresas privatizadas, les dio estas compañías condiciones más flexibles que en las gestiones de Menem y De la Rúa. Y aún hoy se encuentra vigente la política de subsidios indiscriminados que en el 2001 beneficiaron a las multinacionales que habían ingresado en el negocio de las privatizaciones. Por ejemplo: mientras el trasporte ferroviario de pasajeros continúa cobrando como subsidio el 30% del impuesto al gasoil que la gestión Duhalde le otorgó en forma transitoria a través de la Resolución Conjunta de junio del 2002 del Ministerio de Economía N° 61/02 y del Ministerio de la Producción del mismo mes con el N° 11/02 (http://www.transporte.gov.ar/content/subsidios-sifer/); a las empresas de transporte de cargas de camiones se les quitó el fondo que proviene de éste y que ideado por Néstor buscaba promover el blanqueo de trabajadores de esa actividad. Esto tuvo como objeto condicionar la negociación paritaria del Sindicato de Camioneros e implicó un aumento de los costos en las cargas patronales de un 12%, cuando son estos los que más aportan al impuesto al gasoil. Es decir, la actividad del transporte de Cargas, subsidió y subsidia a Roggio, Cirigliano y el resto de esos “capitales nacionales”.

Pero volviendo a las consecuencias de la crisis en los trabajadores, una de las actividades donde más se sintió el freno es en la Construcción. La caída en la actividad, como podemos ver en los cuadros de abajo, se explica por la baja de la inversión pública. Incluso las cámaras empresarias del sector llegaron a amenazar con no respetar los acuerdos paritarios firmados porque el Estado Nacional adeudaba pagos (por supuesto que nadie llamó extorsión a este delito que proponían las empresas). Misma preocupación corresponde a la suspensión de las obras en la provincia de Buenos Aires anunciada por Scioli en el conflicto por el pago de aguinaldos al sector público. Hay que mencionar el anuncio del plan Procrear y el Soterramiento del Sarmiento como medidas positivas. Pero también debemos decir que el Soterramiento del ferrocarril fue licitado por primera vez en el 2006 y anunciado sistemáticamente.

(http://es.wikipedia.org/wiki/Soterramiento_del_Ferrocarril_Sarmiento)

Nuestra industria automotriz tiene muchos puntos débiles y una fortaleza: el mercado interno. La desaceleración de la economía brasilera es la forma en que se refleja la crisis internacional en nuestro país. Argentina prácticamente solo exporta a Brasil y tiene un alto grado de dependencia de bienes intermedios que se traen de allí. Dice Javier Lewkowicz en el Página/12 del 26/02/2012: “El automotor es el complejo industrial más deficitario en términos de divisas, ya que en 2011 el rojo comercial llegó a unos 7500 millones de dólares entre terminales y autopartistas. Las automotrices están al tope de los importadores, debido a la compra tanto de partes y piezas como de vehículos terminados. En función de la existencia de un mercado regional protegido, también exportan muchos autos a Brasil. De hecho, la balanza comercial de vehículos terminados fue superavitaria en 1200 millones en 2011 aunque deficitaria en 5800 millones en autopartes, de modo que el saldo final de las terminales fue negativo en 4600 millones”. Por eso a pesar de que crece el mercado interno, ya se han generados suspensiones y despidos en esa industria. Esta problemática no es nueva. A pesar de los récords de producción que se superan año a año, estas empresas tienen una política permanente de acumular producción y suspender trabajadores. Incluso en la crisis del 2008 apelaron al REPRO (programa en donde el Estado paga parte de los salarios a condición de que no haya despidos) a pesar de las ganancias extraordinarias acumuladas durante años. La falta de políticas a largo plazo en la industria automotriz en épocas de vacas gordas, ya está demostrando en épocas en donde éstas comienzan a adelgazar, que los trabajadores son los primeros en pagar esas consecuencias a pesar de ser a quienes menos responsabilidad les corresponde. No se participa de las ganancias, pero sí de las pérdidas. Como podemos ver en el cuadro de abajo la industria automotriz argentina debe generar las condiciones para poder superar la crisis en el país vecino.

La industria automotriz ha arrastrado a la actividad industrial en su totalidad a un déficit como ilustran los cuadros anteriores. En los años 90 la desocupación funcionó como el principal disciplinador, achicando el margen de acción política de los sindicatos. Era difícil pensar en negociaciones salariales con desocupación, trabajo en negro y baja sindicalización. Tanto el trabajo en negro, como la baja sindicalización funcionan aún como disciplinadores, pero es cualitativa la diferencia que se ha logrado respecto de la desocupación y de la organización sindical. Por eso la importancia de no permitir despidos ni la pérdida de conquistas. Hace poco tiempo el municipio de Quilmes gobernado por el ex sindicalista combativo “Barba” Gutiérrez, intentó precarizar las condiciones de unos 400 trabajadores por el loable objetivo de optimizar recursos fiscales. Los trabajadores debemos estar atentos y tener siempre presente que las condiciones y los puestos de trabajo no se negocian, porque no hay objetivo más loable que el de mantener lo conquistado a través de la lucha.

Por eso debemos seguir insistiendo con proyectos como el de regulación de las tercerizaciones presentado en marzo de este año por Facundo Moyano en Diputados, como también el de reparto de ganancias extraordinarias de las empresas. Los trabajadores somos artífices de lo conquistado y solo podremos ser protagonistas de la profundización de un modelo que deje de mirarse en el espejo del 2001 y comience a tener una perspectiva a futuro de satisfacción de las demandas populares bajo el reflejo histórico de los primeros gobiernos peronistas.

El vaso medio lleno: Pero no todo tiene un negro panorama en el actual contexto internacional. Asistimos a un precio record en la cotización de la soja lo que redunda en una gran recaudación por parte del Estado. A esto hay que sumarle que existen sectores que inexplicablemente están exentos de pagar impuestos como los bancos o el juego que desde la crisis del 2001 han obtenido beneficios y ganancias sin precedentes. Está pendiente aún un impuesto a la renta financiera. Esta asignatura se agrava si vemos que se les cobra cada vez a más trabajadores asalariados el impuesto a las ganancias. También los sectores agrarios tienen rentabilidades espectaculares. La distribución de las ganancias sigue siendo profundamente desigual y es por esa razón que no podemos callar nuestras críticas y buscar la forma de que tengan cada vez más protagonismo en la agenda pública. La CGT a través de sus diputados ha presentado proyectos de Ley para modificar el MNI y asignaciones familiares que no deben dormir en el olvido, como tampoco el proyecto de Ley de Entidades Financieras de Carlos Heller. En ese sentido queremos abordar dos sectores que han sido de los principales beneficiaros del modelo que comenzó en el 2003 y que frente a la crisis solo han visto acrecentar sus ganancias sin que se pongan en cuestionamiento: el sector financiero y los intereses de los grandes agroexportadores, Cargill, Dreyfus, Monsanto y sus representantes en la Sociedad Rural.

Renta Financiera: En el primer trimestre de este año mientras muchos hablaban de la crisis, tan solo 5 entidades bancarias sumaron ganancias por 1300 millones de pesos con subas que van del 12 al 37% según el informe de la Bolsa de Comercio, en datos publicados el 21/05 por el diario La Nación. Muchas de esas entidades también se habrán visto beneficiadas por los BODEN, que si bien es importante que nuestro país haya asumido ese compromiso que afianza nuestra soberanía, también hay que destacar que quienes especulan con la compra-venta de bonos de deuda no pagan ningún impuesto por esas operaciones, a pesar de tener ganancias siderales.

El otro gran beneficiario de la crisis es el sector agroexportador. Los precios de la soja y el maíz alcanzaron récords en todo el mundo empujados por la sequía en EEUU. Según la nota de Sebastián Premici publicada en Página/12 el 29 de julio la cosecha argentina de la campaña 2011-2012 está calculada en 40 millones de toneladas, un 15 por ciento menos que la cosecha anterior pero con un precio mucho más elevado y superior incluso al que alcanzó en el conflicto de la 125. “El Ministerio de Agricultura tomó como valor de referencia para la campaña 2011-2012 una tonelada de soja a 570 dólares, 1180 dólares para la tonelada de aceite y 530 dólares para los subproductos. En total podrían realizarse exportaciones por 19.766 millones de dólares –divisas que servirían para fortalecer la balanza comercial–, mientras que los ingresos por retenciones podrían alcanzar los 6436,43 millones de dólares. Pero si la oleaginosa sigue en alza, los recursos fiscales y comerciales podrían ser mayores.” Una semana antes Alfredo Zaiat publicaba que para un buen campo de 100 hectáreas, el ingreso mínimo alcanzaría los 47.700 dólares, que por el tiempo de la cosecha (6 meses) equivale a unos 36.570 pesos por mes descontando gastos.

A lo anterior debemos agregarle lo complejo que resulta el tipo de cambio desdoblado, con un dólar paralelo que beneficie a los sectores agroexportadores en desmedro de los sectores industriales que deben importar maquinarias y bienes intermedios para producir. Si bien el sector agroexportador tiene muchos insumos dolarizados, la renta que obtiene a partir de la exportación es en moneda extranjera, generando también la dolarización de la tierra. A su vez muchas industrias como la automotriz o la electrónica de Tierra del Fuego, tienen insumos importados y deben conseguir divisas para traerlos. En ese sentido, y al revés de lo que hacía el IAPI en el período del primer peronismo, se da un tipo de cambio más caro para los industriales y más barato para el agro. Por eso creemos que la restricción para comprar dólares debe ser parte de una política general que permita una comprensión más profunda del problema. Se entiende le necesidad del Estado Nacional de atesorar divisas para promover los superávit gemelos y hay que admitir que este gobierno ha sabido administrar las cuentas públicas en los últimos años, pero en un país en donde la dolarización es cultural, estas medidas deben ser tomadas con precaución para no generar corridas hacia el dólar. Los depósitos en dólares cayeron un 5,2% en julio y en lo que va del año acumulan una reducción del 29,8 por ciento con la consiguiente pérdida que esto significa para las reservas del BCRA (estas contabilizan el 50% de los dólares depositados en todos los bancos) No obstante, desde el BCRA destacaron que la caída promedio diaria de los depósitos en moneda extranjera del sector privado –24 millones de dólares– se redujo más de un 30% en la semana del 23 al 27 de julio. Restringir la compra para que las operaciones pasen a hacerse con pesos nacionales es una política correcta y de gran afirmación de la soberanía nacional, pero la forma en que se ha implementado fue improvisada y generó como resultado un mercado paralelo que beneficia a los especuladores. Clara muestra de esto es la situación del mercado inmobiliario, donde las pocas operaciones que se están realizando han aumentado significativamente en pesos, que es la moneda en la que los trabajadores reciben su salario.

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Lo estructural del problema con el pago de los aguinaldos en la provincia de Bs As

Las diferencias entre sectores del kirchnerismo y Scioli alcanzó el máximo nivel de conflictividad cuando tomó de rehenes a todos los empleados de Buenos Aires. El oportunismo estuvo a la orden del día. Desde el Vice Gobernador hasta el periodismo leguleyo intentaban ponerle nombre y apellido a un conflicto cuya causa es estructural y deja en el medio al 37% de la población de nuestro país. Marechal, a quién suele citar Gabriel Mariotto, solía decir que la patria eran los hombres que habitaban en ella; por eso suena extraño el maniqueísmo y la irresponsabilidad con que éste hace declaraciones explicando los problemas a partir de cuestiones personales. Más allá de este conflicto en puntual el déficit de la provincia es estructural y si no se pone esto en primer lugar, toda opinión busca engañar a los bonaerenses ocultando lo que deben saber, para poder rediscutir la coparticipación. No por el bien de uno u otro gobernador, sino por el de los casi 17 millones de argentinos que viven en la provincia.

En 1988 se sanciona la última modificación de la Ley de Coparticipación por la cual la provincia más importante del país recibe la mitad de la riqueza que produce (genera el 40% del PBI y recoge el 20%). En el año 1991 cuando Menem le pide a Duhalde que vaya como candidato a gobernador, éste le exige subsanar ese déficit estructural mediante el Fondo del Conurbano, que es el giro a la provincia del 10% de lo que se recauda a nivel nacional por el impuesto a las ganancias. Menem le puso un límite a la cantidad de dinero que eso podría significar: el 10% de ganancias con un tope de 650 millones, si lo recaudado superaba esa cifra. Sin ese techo hoy Bs As debería recibir unos 12.000 millones en lugar de 650. Ese agujero fiscal es tapado en forma metódica por el gobierno nacional desde hace años mediante el envió de partidas extraordinarias. Por eso no se comprende por qué el retraso en girar los fondos y el conflicto sinsentido que generó el paro en el sector público.

Por otro lado la reforma constitucional de 1994 puso como tope diciembre de 1996 para discutir una nueva Ley de Coparticipación, que aún sigue en el olvido. Entendemos la dificultad de esto por tener las provincias la necesidad de defender los intereses de sus habitantes, pero más temprano que tarde es necesario que los argentinos entendamos de qué se trata. La concentración de los recursos fiscales en el gobierno nacional debe tener reglas claras, para que los habitantes de cada provincia no sean víctimas de las internas partidarias y de las peleas personales. La baja en la actividad económica pone de nuevo sobre la mesa estos problemas porque los recursos provinciales se encuentran relacionados al ritmo de crecimiento. Dice Nadin Argañaraz, de IARAF, que “la recaudación de las provincias descansa fuertemente en impuestos que evolucionan con el nivel de actividad (como ingresos brutos y sellos que recaudan $ 8 de cada 10 de los impuestos provinciales). Ante señales de desaceleración, estos ingresos siguen el mismo camino”. Si bien la centralidad de los recursos corresponde al Ejecutivo Nacional que este año debió afrontar importantes pagos por intereses de deuda, esto no quita la necesidad de reglamentar un sistema que permita a las provincias planificar en forma ordenada. El centralismo del gobierno nacional en la toma de decisiones ha ido en aumento por razones que no sólo son administrativas.

La gravedad de esta situación ha llevado a la provincia de Córdoba a presentar un planteo judicial a la Corte Suprema de Justica, por recursos que alega le corresponde y no le fueron girados en el 2011. Planteo que también ha hecho el gobernador opositor Bonfatti de Santa Fe, aunque sin recurrir a la justicia. El problema es la administración de fondos del ANSES. En 1993 cuando se privatizan las cajas jubilatorias con el acuerdo de todos los sectores políticos, donde incluso gobernadores se afiliaban a las AFJP para “dar el ejemplo” y solo los sectores del Movimiento Obrero Organizado salían a la calle a protestar, los aportes patronales dejaron de ser girados al ANSES y comenzaron a girarse a los bancos. El sistema previsional estatal fue víctima de un déficit que crecía año a año, porque los trabajadores que se incorporaban al mercado laboral formal generaban un goteo de recursos hacia el mercado financiero. (Esto se vio agravado por las reducciones a los aportes patronales que fueron cediendo las administraciones de Menem y De la Rúa) Para que el ANSES pueda seguir dando cobertura a los jubilados, las provincias cedieron recursos adicionales para financiar “el costo de la transición” del régimen de Reparto al Privado. Estos fondos conocidos como precoparticipación equivalen a un 15% de lo que la Nación debía coparticipar según la Ley de 1988 y pasaron a ser destinado al ANSES para que éste pueda pagar las jubilaciones. Cuando se estatizaron las AFJP, se mantuvo este esquema que hoy frente a la crisis financiera de varias provincias es cuestionado por algunos gobernadores. Esos fondos son parte del reclamo que De la Sota llevó a la justicia. Su argumento es que eran para financiar la transición y que hoy deben volver a las provincias. Bonfatti ha declarado en esa línea que es justo que las provincias colaboren con la Nación en períodos difíciles, pero no se puede extender eso cuando el ANSES es superavitario. No dicen que parte de esto vuelve a través de AUH y otros planes que financia el fisco, pero también que muchas provincias podrían no endeudarse con estos. Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Salta y por supuesto la CABA han colocado bonos de deuda a tasas usurarias para cubrir sus rojos.

En el fondo la discusión es parecida a la que generó las guerras civiles en el siglo XIX entre unitarios y federales. La pregunta es ¿hasta qué punto la autonomía provincial cuya soberanía también está sustentada en el voto popular, tiene derecho a administrar recursos? ¿Cuáles le corresponden a la provincia y cuáles deben centralizarse en el Ejecutivo nacional? ¿Es de Federales el discurso de las provincias “ricas” de que “para cada provincia según sus riquezas”. Valdría preguntarse, ¿qué haríamos entonces con provincias deficitarias como la del chaco que financia con recursos genuinos menos de la mitad de su presupuesto?

El ejemplo más claro es con Macri en la CABA que ha hecho una administración que podría llegar al libro Guinnes no por sus méritos. Un distrito que mantuvo el superávit en el 2001, pleno apogeo de la crisis, lo agarro él y en pleno crecimiento de la actividad de todo el país en el 2007, lo fundió en tan solo un año y medio generándole un caro endeudamiento a todos los porteños. El caso del Fondo del Conurbano y del 15% precoparticipable ponen en cuestión una problemática que debe ser parte de la agenda sin olvidar tampoco las terribles consecuencias que le han generado al país las políticas de descentralización de la educación y la salud en los 90. Pero cuando por ejemplo se habla de congelar los subsidios al transporte, debemos tener en cuenta que esto podría llevar a los municipios a permitir aumentar el boleto de colectivo y tener un mayor impacto para los sectores de menos recursos. Sobre todo porque la política de subsidios indiscriminados llevada adelante hasta hoy favoreció a los grandes empresarios como Cirigliano o Roggio que no dudan en cargar las pérdidas de sus malas decisiones empresarias, en un costo social traducible en desempleo y pérdida de conquistas para los trabajadores.

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¿Cuál es el rumbo del Modelo?

Nuestra coyuntura política atraviesa momentos cada vez más decisivos. Al igual que otros gobiernos de América Latina se ha avanzado en la recuperación de derechos y se han obtenido conquistas. Pero la realidad económica nos obliga a renovar la pregunta acerca del rumbo del modelo. La recuperación de YPF por parte del Estado, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central en pos de invertir en los pequeños empresarios nacionales son medidas que apoyamos y por las que hemos peleado. Pero la recuperación de la fortaleza estatal debe ir acompañada de medidas que fortalezcan las organizaciones de los trabajadores. Aún hay prácticas arraigadas en los organismos estatales que tienen los peores vicios de los empresarios privados como por ejemplo el trabajo precario, los contratos por tiempos determinados, la subcontratación y una gran cantidad de trabajadores que no están formando parte de las plantas permanentes. Tanto es así que las principales y más fuertes disputas de los funcionarios no han sido con los grupos económicos especuladores sino justo con aquellos que necesita como aliados para enfrentar a esos sectores: Hugo Moyano y los gremios más representativos que se quedaron en la CGT.

La intromisión del gobierno en la interna de la CGT y la fuerte campaña para aislar a Moyano no encuentran una razón si se la busca desde la estrategia política. Es difícil ver divergencias insalvables, después de una alianza que tuvo momentos como en el 2008 cuando la CGT con Moyano a la cabeza, salió a la calle en apoyo al gobierno. Pero una tendencia se ha ido imponiendo desde el oficialismo en el discurrir político. Cualquier muestra de autonomía se castiga. Cualquier argumentación alternativa a la lógica binaria amigo–enemigo es vista como ambigüedad o tibieza. En su estrategia de aislamiento de Moyano de la escena sindical, el gobierno no dudó en acudir al sector gremial que apoyó y fue ideólogo de las privatizaciones menemistas, los retiros voluntarios y los respectivos planes de ajuste en contra de los trabajadores, llegando a poner como ejemplo de dirigentes a hombres como Cavalieri o Andrés Rodríguez en boca de la presidenta. Se buscó la división del MO que quedará más debilitado frente a la incertidumbre de lo que pase con la economía.
Una nueva CGT apadrinada desde la Casa Rosada parece ser la intención que aflora y se concreta. Llega a Balcarce 50 un rejunte de dirigentes que no logra cuajar dirección, candidatura y mucho menos una política. Escuchan solo promesas. El corolario del encuentro con la presidenta, visto las incesantes operaciones de parte del gobierno para fracturar la central obrera, es una triste muestra de hipocresía. “Aspiro a una sola CGT, se que ustedes están en ese trabajo”, dijo nuestra presidenta después de que el Ministerio de Trabajo intervenga en una interna gremial, sin ninguna orden judicial. A la hora que Tomada anunciaba la resolución frente al planteo hecho por los “Gordos Menemistas”, ella se encontraba fotografiándose junto a Lescano. Presiones, bravuconadas de funcionarios, rumores de ofrecimientos del dinero de la APE y amenazas con quitar el REPRO estuvieron a la orden del día mientras que se intentaba deslegitimar la sucesión en la CGT. Una solicitada de CGT decía frente a esto “Es decir que integran el Consejo Directivo -según el Ministerio-, los muertos, los detenidos, los licenciados, los dimitentes y los renunciantes (créase o no) Sin embargo No lo integra el Secretario general de la UOM, Antonio Caló, su representante legal, y sí Juan Belén, que fuera reemplazado hace dos años,-a la vista y paciencia de todo el mundo- momento en que “salió a cazar zurdos”, “…atacando a la Cuarta Internacional y al sucio trapo rojo” (créase o no) Digamos lo que realmente pasó: en un día, sin analizar más de 420 fs. de prueba documental, ni el resto de la prueba que fuera ofrecida por nosotros, se resolvió un tema de trascendencia nacional e internacional, pretendiendo dejar sin efecto la normal renovación de la conducción de la CGT de la RA.” El grupo que solo puede definirse como “antimoyanista” y que había hecho firmar solicitadas a funcionarios públicos en lugar de sindicatos como Cantariño (a pesar de que el gobierno dice no meterse en el conflicto), a presos como Pedraza (a pesar de estar procesado) y sindicatos que no habían sido consultados (como el caso de la COEMA de municipales que debió aclarar que su firma había sido inconsulta); luego de rechazar un Consejo Directivo de 35 miembros de los cuales se habían reunido 19, como por arte de magia pasaron a decir que este se componía por 25 miembros porque no reunían a nadie. Por eso apelaron al Ministerio de Trabajo y no a la Justicia, sabiendo que les iba a dar lo que sea necesario para dilapidar a Moyano. El gobierno no quiere organizaciones sindicales autónomas. Quizás porque confían más en pactos con empresarios que en las organizaciones libres de trabajadores. Eso explicaría que los sindicatos que pugnan porque los sueldos no pierdan frente a la inflación pasan a ser señalados como desestabilizadores u opositores. La pregunta acerca del rumbo del modelo comienza a ser inquietante.

Que la CGT sea un ministerio o funcione como una dependencia gubernamental hace mucho daño. Los trabajadores y sus organizaciones gremiales son fuertes si son independientes. Si el gobierno pierde de vista que esta alianza le daba fortaleza y apoyo real para redistribuir la riqueza, existe la posibilidad de que emprenda un camino de aislamiento y autismo. El otro riesgo es que se generen nuevas alianzas como con la UIA y el sindicalismo conformista y en ese caso el modelo vaya por el camino de una menor participación de los trabajadores en el reparto de la riqueza. Por eso, los que ayer eran señalados por funcionarios como vagos u oligarcas, mientras se les leía sus recibos de sueldos, de a poco comienzan a distanciarse de sus tibias conducciones que buscan el poder al calor del gobierno. Por eso más temprano que tarde la unidad del Movimiento Obrero será una realidad si es que pretendemos alcanzar la justicia social.

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Epílogo

El pago de los BODEN 2012 implica para el estado argentino el desembolso de un solo golpe de 10.0000 millones de pesos. Es una enormidad y es la herencia de la crisis que generó el menemismo y la Alianza que terminó en la debacle del 2001. Muy posiblemente el panorama a futuro se alivie porque las obligaciones de deuda que tiene la economía argentina tienden a ser menores. Sin embargo el panorama hoy por hoy es de restricciones en los gastos, los subsidios, los dólares y las importaciones.

Paralelamente en el terreno específicamente político la tendencia a generar alianzas tácticas y estratégicas con sectores con afianzamiento real en los sectores populares ha retrocedido producto de que el gobierno no admite críticas ni socios independientes. Difícilmente pueda aumentar el capital político de una organización al calor del Estado, porque justamente la fuerza necesaria para modificar la realidad en un contexto injusto, solo puede obtenerse a partir del crecimiento de las organizaciones libres del pueblo. Ninguna situación es irreversible. Pero la democracia se ha vuelto rígida por una economía en situación crítica y una política que no es capaz de congeniar objetivos comunes. Esto conforma un cóctel muy poco recomendable y que suele ser beneficioso únicamente para el status quo.

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