30.000 COMPAÑEROS DESAPARECIDOS PRESENTES

24 marzo, 2013 at 10:35

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Solicitada publicada hoy en Tiempo Argentino

“Al mismo tiempo, dos circunstancias más evidencian la necesidad de iniciar una profunda discusión crítica sobre la cuestión sindical. Por una parte la derrota política de los proyectos de izquierda en la Argentina, lo que lleva a reflexionar sobre sus discursos sustentadores, y en ese plano sobre uno de los más importantes: la relación política de esas izquierdas con la clase obrera argentina y con sus formas orgánicas de presencia en el proceso nacional. Por otra parte el dilema se actualiza (en función de reconstituir un pensamiento de izquierda), cuando volvemos a ser testigos, lejanos, de la decisiva incidencia del sindicalismo en la presente resistencia antidictatorial, y cuando el propio régimen militar -desde una de sus políticas claves en la reformulación de un capitalismo dependiente- pretende modificar sustancialmente los basamentos y formas de actuación del sindicalismo argentino en los últimos cuarenta años”, Nicolás Casullo en el exilio en Octubre de 1979.

Se cumple un nuevo aniversario del Golpe de Estado de 1976. Hace tres años esta Juventud Sindical hacía evidente su compromiso con los Derechos Humanos de forma orgánica en el Día de la Memoria. Esta Juventud Sindical que pertenece a la Confederación General del Trabajo y que es heredera de las luchas del Movimiento Obrero Organizado Argentino. Ese que no sólo fue el principal destinatario del Terrorismo de Estado (más del 60% de los desaparecido eran trabajadores asalariados), sino que también junto a los organismos de Derechos Humanos, fue el principal artífice de la resistencia a la dictadura cívica-militar. Alfredo Ferraresi, dirigente gremial del Sindicato de Farmacia, solía decir que la huelga del abril del año ‘79 organizada por el Grupo de los 25, fue producto de que la vergüenza era superior al miedo. El terrorismo instrumentado desde el aparato represivo del Estado se utilizó como metodología para acallar las disidencias y llevar adelante un plan económico que discipline al Movimiento Obrero. El objetivo era retrotraer la situación económica de nuestro país al mapa social anterior a la Revolución Justicialista.

Era natural entonces que ese proceso choque de lleno contra las organizaciones de trabajadores, donde tenían su enemigo principal. Por eso las modificaciones que se realizan sobre la Ley de Contrato de Trabajo y la intervención a las Obras Sociales para desarticular el poder real que, a pesar de las sucesivas dictaduras y las democracias condicionadas, la clase trabajadora argentina conservaba. Es así que pese a las persecuciones y las intervenciones a la mayoría de los sindicatos (y hay que decirlo porque debemos ser autocríticos, hubo otros como el Sindicato de Comercio, que no sólo no fueron intervenidos, sino que colaboraron con el Golpe de Estado) el 29 de abril de 1979 un grupo de 25 sindicatos chicos puso en marcha una Huelga General, para reclamar por el feroz ajuste que venía siendo llevado a cabo por la dictadura con un alto grado de acatamiento y 3000 “activistas” detenidos. Y ya en 1982, con la dictadura diezmada, antes y después de la Guerra de Malvinas, las movilizaciones convocadas por la CGT Brasil con Ubaldini a la cabeza son brutalmente reprimidas, dejando en nuestra historia dos mártires de esa Resistencia con los que aún hoy deberíamos ser más generosos a la hora de rendirles homenaje: José Ortiz y Dalmiro Flores.

Ese rescate es desde donde las Organizaciones Gremiales queremos hacer Memoria, porque creemos que el Terrorismo de Estado, no fue un fin en sí mismo sino un medio para quitarle la dignidad a nuestro pueblo, conseguida a través del Trabajo y la Lucha. Creemos que si hubo una política de reivindicación de los Derechos Humanos a partir del 2003, ésta sólo fue posible con medidas que desde un principio revirtieron el modelo económico heredado por la dictadura y profundizado por la democracia como las paritarias libres y la pensión universal a la vejez. La lucha de los organismos de DDHH y de los trabajadores no sólo mantuvo encendida la llama para exigir Justicia por el genocidio, sino también para pelear por una Argentina en la que todos nos merezcamos vivir mejor, con trabajo, salud y educación.

En ese sentido, no vamos a renunciar a la autonomía de nuestras organizaciones y no podemos dejar de decir con preocupación aquello que vemos como claros retrocesos. Esta Juventud Sindical es la misma que se supo poner a la cabeza del reclamo por la vergonzosa Ley de ART sancionada el año pasado y es la misma que estuvo en la calle festejando la nacionalización de YPF. Porque si bien podemos equivocarnos, no entendemos cómo es posible que en lugar de regular la Tercerización Laboral y dejar esa Ley con la redacción que le incorporó la última dictadura cívico-militar, se legisle a favor de los sectores que fueron beneficiarios de ese proceso económico que intentó institucionalizarse en los 90. Necesitamos que nos expliquen por qué el sistema fiscal argentino, frente al primer cimbronazo, hace aumentar la presión impositiva sobre los trabajadores asalariados, mientras la rentabilidad del sector financiero sigue usufructuando la Ley de Entidades Financieras, redactada por Martínez de Hoz. Como bien decía el General Perón, a la hora de defenderse de los ataques, es necesario que las organizaciones sindicales mantengan su soberanía y no renuncien a la Política, porque eso significaría renunciar a la Lucha. No vamos a renunciar a nuestras convicciones y a la historia de lucha del Movimiento Obrero, del que nos sentimos parte. Y es en ese sentido que tampoco vamos a renunciar a pedir Justicia por los 30 mil compañeros desaparecidos en la última dictadura cívico-militar y exigir la aparición de los nietos apropiados.

Ese compromiso es fundacional de esta Juventud Sindical y madurado a partir de muchos años de derrotas y de algunas victorias que hemos logrado construir desde el 2003 a la fecha. Porque sin Justicia y sin Memoria, no es posible alcanzar esa Patria de Justicia Social para todos los Argentinos. Por lo tanto, los Derechos Humanos no son bandera de uno u otro sector, sino de todos los argentinos. El Terrorismo de Estado no fue en contra de un sector en particular, sino que buscó amedrentar a la inmensa mayoría del pueblo trabajador argentino que pretendía vivir con dignidad. Más allá de los posicionamientos políticos coyunturales, no debemos perder de vista que el Nunca Más es una causa nacional que nos compete a todos, y por la que vamos a seguir exigiendo Justicia.

FACUNDO MOYANO
JUVENTUD SINDICAL

AFICHE 24 DE MARZO JUVENTUD para face